Vyo

Yo, no quiero ser ella, pero me divierte vestirme de ella y convertir este episodio en un hecho lúdico. Un juego íntimo con la posibilidad de vestirse de otro, el goce de travestirse y ser uno mismo a la vez.

Resulta paradójico, pero la primera vez que me travestí fue para vestirme de monaguillo; uno se pone una bata blanca que dice pureza y esta nos tapa de cuello a pies y nos vuelve un blanco seriado; la pureza del exterior.Quiero hablar de lo que está debajo de esa “bata blanca” que es la pose del rol, usando el fetiche de la ropa interior, esa que nadie ve; pero que determina nuestro modo de ser.

La serie Vyo esun guiño al trabajo de artistas como Pierre Moliniery MattiasHerrmann, y sobretodo al poder para inventar personajes que se evidencia en el trabajo de Cindy Sherman.

En este caso el personaje es uno: Yo.Hijo de militar, de madre católica y carismática, monaguillo, catequista, angelito de coronación de virgen, que hace el nacimiento, “cocina, baila, diseña y hasta le baila Ballet”. Que no quiere ser tan jeva;pero no puede no serlo. La ambigüedad sin artificios como punto de partida para el placer culposo de vestirse de fetiche, un juego entre el ver, ser visto, verse, verga y vagina.

José Reinaldo Guédez

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